¿QUÉ NOS QUEDA HOY DE LA HERENCIA DE GINER?

Crónica sobre el Congreso de la AAFi en Ronda

 

Miguel Sancho Ponce*
La amnesia histórica, el olvido en la memoria colectiva que, por cuestión ideológica o por el solo pretexto del devenir temporal, puede acaecer respecto de las más nobles y esforzadas aportaciones a la sociedad de alguno de sus ciudadanos, me parece el principal indicio, la lamentable y necia manifestación, de la ingratitud de un pueblo.
Por eso, cuando hoy en día, con la exaltación propia del recién convertido a la última revolución pedagógica, se piensa haber descubierto un concepto totalmente nuevo de educación, apelando para ello a autoridades intelectuales exclusivamente foráneas, en realidad sólo descubrimos la osadía derivada de la ignorancia de nuestra propia tradición cultural.
Tradición que no puede entenderse sin la Institución Libre de Enseñanza (ILE), nacida en 1876, en el ambiente del reformismo krausista español, y cuyo proyecto pedagógico (educación integral y armónica, enseñanza aconfesional, promoción de la formación laboral, libertad de cátedra y curricular, contacto con el medio natural y socio-cultural, etc.) anticipa claramente el espíritu de nuestro actual sistema educativo.
Sobre su fundador, Francisco Giner de los Ríos (1839-1915), comentó Unamuno que "aunque no hubiera dejado escrito nada, como no lo dejó Sócrates, su obra viviría toda entera" y, de hecho, pervivió y se difundió a través de todos los centros de enseñanza institucionistas que desarrollaron su filosofía de la educación y de otros organismos dependientes de la Institución, que se fueron creando: como el Museo Pedagógico Nacional, la Junta para la ampliación de estudios e investigaciones científicas, la Residencia de Estudiantes o las Misiones Pedagógicas, entre otros.
Todo ese movimiento educativo y científico, que se gestó en el último cuarto del XIX, daría sus mayores frutos en la IIª República, contribuyendo a formar importantes personalidades de la política o la cultura. Basta con citar los nombres de Manuel Azaña, Julián Besteiro, Antonio Machado, Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Sin embargo, la guerra civil vino a segar de raiz, como tantas otras cosas, esa verdadera "Edad de Plata" de la cultura española.
Actualmente, de la originaria ILE parece que sólo queda una vaga y borrosa memoria en el recuerdo de algunas familias o a través de los pocos testimonios directos de los últimos intelectuales que se formaron en colegios o fundaciones relacionados con tan prestigiosa Institución. La pregunta que nos debemos hacer es, por tanto, la siguiente: ¿qué se mantiene todavía hoy vivo del espíritu y de la obra de Giner?
Precisamente, para analizar la vigencia de su obra y actitud en nuestra presente situación, la Asociación Andaluza de Filosofía (AAFi), en consonancia con su finalidad de estimular y difundir la rememoración de las personalidades históricas ejemplares de nuestra tradición, decidió dedicar su segundo Congreso a la figura de este ilustre rondeño.
Dicho Congreso, de carácter nacional, cuyo título completo es: "La herencia intelectual y cívica de Giner de los Ríos y la ILE", se celebró en Ronda, ciudad natal de Giner, concretamente en el Palacio de Mondragón, durante los días 16 al 19 de Septiembre de 1998. La responsabilidad de su organización fue asumida no sólo por la AAFi, sino también por las Universidades de Cádiz y Málaga y el Colectivo Cultural "Giner de los Ríos", contando además con la colaboración del Ayuntamiento de Ronda y de otras instituciones oficiales a nivel provincial y autonómico.
Este importante evento fue inaugurado con las palabras de los distintos representantes de las entidades organizadoras, donde fue digno de destacar el bello y encendido discurso de nuestro presidente: Alfonso Lázaro, y con la Conferencia de inauguración del eminente profesor Juan Marichal, plagada de vivencias personales y de sentido del humor.
El Congreso se estructuró en distintas secciones temáticas, cada una de las cuales estaba destinada a estudiar un aspecto específico del pensamiento gineriano (filosofía, psicología, pedagogía, pensamiento jurídico, etc.) mediante la presentación de dos ponencias y un coloquio o debate posterior. De este modo, se trató de analizar las diversas dimensiones de la herencia intelectual de Giner, contrastándola con nuestros problemas y necesidades actuales.
El vivo interés suscitado por sus ideas, su obra y su personalidad, convocó un gran número de ponencias, distribuidas a lo largo de los cuatro días, en una apretada, variada y rica agenda. De todas esas contribuciones teóricas, que esperamos leer pronto cuando se publiquen las Actas del Congreso, mencionaría las siguientes, a título de ejemplo:
 
- La influencia krausista -a través de Fröbel- sobre el pensamiento pedagógico de Giner (Menéndez Ureña);
- La relación del Institucionismo con los inicios del movimiento feminista en España (Mallobré Rodríguez);
- La inspiración ilustrada del humanismo de Giner y su filiación kantiana (Ramos Salguero), que desencadenó una interesante controversia;
- La actualidad de su Psicología armonista, integradora de las esferas de la Voluntad, los Sentimientos y el Conocimiento (Biedma López);
- La actitud antidoctrinal de Giner, pero respetuosa y tolerante con cualquier tipo de sentimiento religioso (Rodríguez de Lecea);
- La vigencia y utilidad de su pensamiento jurídico (López Calera).

Al mismo tiempo, se desarrollaron también dos mesas redondas: una sobre "Educación y Humanidades" y la otra sobre "La función de la filosofía en la educación humanística", en las que se intentó presentar, por parte de los intervinientes, algunas propuestas en relación con la actual implantación de la reforma educativa, en torno a las materias que debemos impartir, y a la luz de la pedagogía y los ideales educativos de Giner.
Sobre todo ello, se abrió a continuación un debate, en el que pudimos participar todos los asistentes, aunque, como suele ocurrir en estos casos, nos falto tiempo para profundizar en todas las cuestiones.
Con todos esos elementos de juicio, cada uno de nosotros pudo extraer sus propias conclusiones para valorar la dimensión humanista del pensamiento de Giner y, especialmente, sus actitudes existenciales como modelo ejemplar de comportamiento cívico, pudiendo ponderar así el alcance del regeneracionismo krausista en el contexto de nuestro actual sistema democrático, tan necesitado de referentes éticos.
Por otro lado, en el ámbito más lúdico de las actividades culturales, pudimos disfrutar de una visita por la romántica ciudad de Ronda -de la que se enamorara el poeta Rilke- asesorados por el guía local, que nos habló, con gran amenidad y conocimiento, sobre su arte y su historia. Desde sus balcones, a los que nos asomábamos tímidamente porque parecían suspendidos en el vacío, pudimos observar la belleza de su impresionante y vertiginoso paisaje. Inolvidable fue también la última noche, gracias a la sabrosa caldereta y a la emocionante velada de cante hondo ofrecida por una conocida peña flamenca de Ronda, que también nos situó al borde mismo de los "barrancos del alma".
El último día de Congreso se dedicó a la celebración de la Asamblea General de la AAFi, donde los Vocales de la Asociación informaron sobre su gestión y sobre el desarrollo de las actividades realizadas en las distintas provincias. En cuanto a las publicaciones, se valoró de modo muy positivo la página de la AAFi en Internet (que incluye la revista electrónica EL BUHO), pero se echó en falta una mayor colaboración de los socios -con más trabajos textuales e icónicos- en la presente revista.
Más tarde, el tesorero de la AAFi presentó, en grandes líneas, el informe económico de nuestra Asociación y, por último, se debatió la propuesta de elaborar un documento sobre las Humanidades en Secundaria y se nombraron los responsables de su redacción.
Considero que el Congreso de Ronda ha supuesto para la AAFi un primer balance de nuestra pequeña andadura, donde nos encontramos ya -con unos tres años de vida- algunas realidades que han alcanzado cierto grado de consolidación: su estructura organizativa, una dinámica de trabajo y de coordinación interesantes, un número importante de socios, dos Congresos ya celebrados y una revista como ésta: ALFA, que se mantiene dentro de un nivel de calidad bastante digno. Sin embargo, todavía quedan muchas tareas pendientes y también alguna que otra inercia o pasividad que superar por parte de cada uno, especialmente en lo que respecta al grado de participación e implicación en las actividades propuestas.
Este Encuentro fue clausurado con las palabras de su director, el decano de la Facultad de Filosofía de Cádiz: López Álvarez, del presidente de la Fundación "Giner de los Ríos": Julián de Zulueta, y del Secretario General de Educación: Eugenio Nasarre. Finalmente, el profesor Elías Díaz, en su Conferencia de clausura, vino a sintetizar de modo magistral la transcendencia histórica del fundador de la ILE.
No obstante, el homenaje a Giner de los Ríos culminó realmente con el descubrimiento de su busto de piedra, enclavado en la Plaza de los Descalzos, en Ronda. Acto de inexcusable trascendencia al que quisieron asistir expresamente los Rectores de las Universidades Andaluzas, como muestra de reconocimiento oficial con que hacer merecida justicia histórica a su figura.
Este monumento se mandó construir gracias a la iniciativa del Colectivo Cultural "Giner de los Ríos", con el fin de paliar la sorprendente ausencia, en su propia ciudad (donde ni siquiera se conserva su casa natal), de algún "signo material" que recuerde la importancia de Giner en la reciente historia de España. Los asistentes al Congreso también pudimos colaborar, con nuestro pequeño esfuerzo, en la financiación de dicho monumento mediante la compra de los Títulos de Copropiedad que la AAFi se comprometió a poner en venta.

A Giner de los Ríos, tras su muerte en febrero de 1915 le dedicó Antonio Machado una elegía, que nos transmite, con intensa emoción, cuál fue su verdadero espíritu. Sobre ese "viejo alegre de la vida santa" que en su día soñó "un nuevo florecer de España" pregunta el poeta:
 
"¿Murió?... Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan,
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!"
 
Como nos enseña Machado, sólo mueren definitivamente los que han estado "muertos" en vida, los que han pasado como meras "sombras". Pero el que ha vivido real y activamente, y ha dejado a golpe de "yunque", con su trabajo diario, con su bondad humana, con su talante solidario, alguna huella positiva en este mundo, queda aún entre nosotros -acallando las "campanas" funerarias-, en una suerte especial de inmortalidad: la del recuerdo que permanece en la conciencia histórica de sus conciudadanos, inspirando "labores" y renovando "esperanzas". Este sería el caso de Don Francisco Giner.
¿Qué nos queda, todavía hoy, de su herencia? En mi opinión, más que su pensamiento, que todavía conserva bastante vigencia en muchos aspectos, lo que con más fuerza vive aún en nosotros es su actitud existencial, su "alma", que alienta y anima muchas de nuestras acciones, y en especial las de nuestra Asociación. Ojala que en la AAFi sigamos manteniendo vivo, en la medida de nuestras posibilidades, ese espíritu de Giner, cuyo propósito último era "hacer hombres", es decir: formar verdaderos seres humanos, que es justamente el mismo que nos impulsa o motiva.
Seamos, pues, lo que Giner fue, y es, entre nosotros: ALMA.
M.S.P.
 
Profesor de Filosofía en el I.B.A.D. de Granada.


Asociación Andaluza de Filosofía.